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Title: Decadencia
Description: Un modo de producción entra en fase de decadencia histórica cuando las relaciones de producción que lo caracterizan dejan de ser formas de desarrollo de las fuerzas productivas para convertirse en trabas al libre desarrollo de esas mismas fuerzas. En consecuencia, desarrollo y crecimiento económico se disocian.
Author: Escuela de Marxismo
URL: https://diccionario.marxismo.school/Decadencia
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> Un modo de producción entra en fase de decadencia histórica cuando las  relaciones de producción que lo caracterizan dejan de ser formas de  desarrollo de las fuerzas productivas para convertirse en trabas al  libre desarrollo de esas mismas fuerzas. En consecuencia, desarrollo y  crecimiento económico se disocian.

## Las bases de la decadencia del capitalismo

Desde el mismo Manifiesto de 1848 el movimiento comunista tuvo claro  que la tendencia expansiva del capitalismo alcanzaría un límite objetivo y que para ese momento la clase obrera ya supondría una fuerza social y productiva prácticamente universal.

> El desarrollo de la gran industria socava bajo los pies de la burguesía las bases sobre las que ésta  produce y se apropia lo producido. La burguesía produce, ante todo, sus  propios sepultureros. Su hundimiento y la victoria del proletariado son  igualmente inevitables.

¿Pero cuáles eran los límites objetivos del desarrollo *progresivo* del capitalismo? ¿Cuándo entraría en decadencia el sistema haciendo  necesaria su superación como programa inmediato para los trabajadores?  Para descubrirlo Marx inicia una investigación de años, que quedará en  buena parte inconclusa, pero que desvela lo esencial bajo la nube  ideológica de la Teoría Económica burguesa: «El Capital». 

Su primer descubrimiento es que el capitalismo es un sistema  mercantil, centrado en la producción de mercancías. No todo producto es  una mercancía, la mercancía se produce no para ser consumida sino para  ser vendida, supone por tanto la propiedad privada. Hay sin embargo  distintas economías mercantiles diferentes del capitalismo. Lo que  define al capitalismo es una relación social nueva: la relación  capital-trabajo.

El trabajo, la fuerza de trabajo en realidad, en el capitalismo es  una mercancía más. Una mercancía que tiene un precio de mercado, el  salario. Y que tiene una propiedad única: genera el incremento de valor  de los productos respecto al coste de sus componentes, incluido el  trabajo (cuyo coste es el salario). Es ese incremento de valor (la  plusvalía), el que al realizarse (venderse la mercancía a un precio  mayor que el de sus componentes sumados) produce la ganancia, el  beneficio... beneficio que se acumula en una nueva forma: el capital. 

Capital que a su vez tendrá que «rentabilizarse» aplicándolo  (invirtiéndolo) a nuevos ciclos de producción que generen nuevas  plusvalías y por tanto beneficios [engrosando de nuevo el capital](https://diccionario.marxismo.school/Acumulaci%C3%B3n%20de%20capital). 

Marx entonces estudia cómo son las dinámicas de evolución del capital en el supuesto de una economía ideal 100% capitalista donde solo existe un único capitalista y la producción se vende integramente. Esto  permite desenmascarar el origen del crecimiento del valor en el trabajo  impago sin tener que entrar en el análisis del mercado de capitales y  como se reparte la ganancia entre los capitalistas. 

En el modelo del primer libro de «El Capital» plusvalía y ganancia  son iguales porque solo hay una empresa. Esa reducción le permite además aislar las tendencias más importantes, entre ellas la de la [tendencia a la baja de la tasa de ganancia](https://diccionario.marxismo.school/Tasa%20de%20ganancia) que conlleva el aumento de la masa de productos fabricados y el del  peso relativo del trabajo muerto (el capital invertido en máquinas,  edificios, etc.) sobre el trabajo vivo (trabajo realizado por personas  comprado por el capitalista). 

Todo esto es importantísimo porque explica cómo y por qué en su  propia lógica interna el capitalismo empuja, acerca a la humanidad hacia la abundancia, desarrollando sus capacidades productivas y el  conocimiento entre los estremecimientos y miserias propias de un sistema que en cada ciclo tiende a pauperizar a más y más trabajadores hasta  llegar al absurdo de la super-producción capitalista en tiempos de  crisis.

Pero eso no niega que Marx sea plenamente consciente de que entre  crisis y crisis hay algo más y que ese algo más está relacionado  precisamente con el sector no capitalista de la economía *mercantil* mundial: todos esos campesinos independientes que no explotan  trabajadores, los artesanos, etc. que producen mercancías sin producir  plusvalor. Los sectores productivos que habían sido mayoritarios hasta  la llegada del capitalismo y a los cuales el capitalismo parasita.

¿Por qué los parasita? Porque dado que la plusvalía es trabajo no  pagado, por definición los trabajadores no pueden pagar el total de la  producción. Darles crédito para hacerlo, solo deja el problema para más  adelante. Que la propia burguesía «consuma» la plusvalía total producida imposibilitaría la acumulación del capital. Mover los excedentes de  unos sectores más capitalizados a otros tampoco podría hacerse si no es a costa de destruir el capital.

Debido a las «restringidas bases» del sector capitalista solo puede  haber «sobreproducción», es decir, los salarios no son suficientes para  comprar todo lo producido... el capitalismo **necesita**  desde el primer momento expandirse. En primer lugar hacia sus mercados  no-capitalistas internos. En segundo lugar hacia los exteriores. Ese fue el motor material de la expansión mundial del capitalismo.

> Puesto que el fin del capital no  es la satisfacción de las necesidades, sino la producción de ganancias, y puesto que sólo logra esta finalidad en virtud de métodos que regulan  el volumen de la producción con arreglo a la escala de la producción, y  no a la inversa, **debe producirse constantemente una escisión  entre las restringidas dimensiones del consumo sobre bases capitalistas y una producción que tiende constantemente a superar esa barrera que le  es inmanente**. 
>
> Por lo demás, el capital se compone de  mercancías, y por ello la sobreproducción de capital implica la  sobreproducción de mercancías. De ahí el curioso fenómeno de que los  mismos economistas que niegan la sobreproducción de mercancías, admitan  la de capital. 
>
> Si se dice que dentro de los diversos ramos de la  producción no se da una sobreproducción general, sino una desproporción, ello no significa sino que, dentro de la producción capitalista, la  proporcionalidad entre los diversos ramos de la producción se establece  como un proceso constante a partir de la despro­porcionalidad, al  imponérsele aquí la relación de la producción global, como una ley  ciega, a los agentes de la producción, y no sometiéndose a su control  colectivo como una ley del proceso de producción captada por su  intelecto asociado, y de ese modo dominada. 
>
> Además, de esa manera **se exige que países en los cuales el modo capitalista de producción no  está desarrollado, hayan de consumir y producir en un grado adecuado a  los países del modo capitalista de producción**. 
>
> Si se  dice que la sobreproducción es sólo relativa, ello es totalmente  correcto; pero ocurre que todo el modo capitalista de producción es sólo un modo de producción relativo, cuyos límites no son absolutos, pero  que sí lo son para él, sobre su base. ¿Cómo, de otro modo, podría faltar la demanda de las mismas mercancías de que carece la masa del pueblo, y cómo sería posible **tener que buscar esa demanda en el  extranjero, en mercados más distantes, para poder pagar a los obreros  del propio país el promedio de los medios de subsistencia  imprescindibles**? 
>
> Porque sólo en este contexto  específico, capitalista, el producto excedentario adquiere una forma en  la cual su poseedor sólo puede ponerlo a disposición del consumo en  tanto se reconvierta para él en capital. Por último, si se dice que, en  última instancia, los capitalistas sólo tienen que intercambiar entre sí sus mercancías y comérselas, se olvida todo el carácter de la  producción capitalista, y se olvida asimismo que se trata de la  valorización del capital, y no de su consumo. 
>
> En suma, todos los  reparos contra las manifestaciones palpables de la sobreproducción  (manifestaciones éstas que no se preocupan por tales reparos) apuntan a  señalar que los límites de la producción capitalista no son limitaciones de la producción en general, y por ello tampoco lo son de este modo  específico de producción, el capitalista. 
>
> Pero la contradicción  de este modo capitalista de producción consiste precisamente en su  tendencia hacia el desarrollo absoluto de las fuerzas productivas, la  cual entra permanentemente en conflicto con las condiciones específicas  de producción dentro de las cuales se mueve el capital, y que son las  únicas dentro de las cuales puede moverse.
>
> Carlos Marx. Capítulo XV del libro III de «El Capital», 1867.

De lo que se deduce que hay un límite al desarrollo *progresivo* del capitalismo, una frontera a partir de la cual podemos decir que el  sistema ha entrado en decadencia. Como en todos los modos de producción  anteriores, existe un momento a partir del cual las relaciones de  producción...

> de formas de desarrollo de las  fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas  de estas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social.
>
> Carlos Marx. [Prefacio a la «Contribución a la Crítica de la Economía Política](https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/criteconpol.htm), enero de 1859

## Imperialismo y decadencia

La carencia crónica de mercados del capitalismo solo podía llevar a  alcanzar tal límite y dar paso a la decadencia. Un momento que se  expresaría «con vientos de catástrofe» bélica.

> La existencia de adquirentes no  capitalistas de la plusvalía es una condición vital directa para el  capital y su acumulación. En tal sentido, tales adquirentes son el  elemento decisivo en el problema de la acumulación del capital. Pero de  un modo o de otro, de hecho, la acumulación del capital como proceso  histórico, depende, en muchos aspectos, de capas y formas sociales no  capitalistas. (…) El capitalismo necesita, para su existencia y  desarrollo, estar rodeado de formas de producción no capitalistas. (…)  La segunda condición previa fundamental, tanto para la adquisición de  medios de producción, como para la realización de la plusvalía, es la  ampliación de la acción del capitalismo a las sociedades de economía  natural.(…)
>
> El imperialismo es la expresión política del proceso  de la acumulación del capital en su lucha para conquistar los medios no  capitalistas que no se hallen todavía agotados. Geográficamente, estos  medios abarcan, todavía hoy, los más amplios territorios de la Tierra. 
>
> Pero comparados con la potente masa del capital ya acumulado en los viejos  países capitalistas, que pugna por encontrar mercados para su  plusproducto, y posibilidades de capitalización para su plusvalía;  comparados con la rapidez con la que hoy se transforman en capitalistas  territorios pertenecientes a culturas precapitalistas, o en otros  términos: comparados con el grado elevado de las fuerzas productivas del capital, el campo parece todavía pequeño para la expansión de éste.  Esto determina el juego internacional del capital en el escenario del  mundo. 
>
> Dado el gran desarrollo y la concurrencia cada vez más  violenta de los países capitalistas para conquistar territorios no  capitalistas, el imperialismo aumenta su agresividad contra el mundo no  capitalista, agudizando las contradicciones entre los países  capitalistas en lucha. Pero cuanto más violenta y enérgicamente procure  el capitalismo el hundimiento total de las civilizaciones no  capitalistas, tanto más rápidamente irá minando el terreno a la  acumulación del capital. 
>
> El imperialismo es tanto un método  histórico para prolongar la existencia del capital, como un medio seguro para poner objetivamente un término a su existencia. Con eso no se ha  dicho que este término haya de ser alegremente alcanzado. Ya la  tendencia de la evolución capitalista hacia él se manifiesta con vientos de catástrofe.
>
> Rosa Luxemburgo. «La acumulación de capital», 1913.

La *catástrofe* que levantaría acta de la entrada del sistema  en decadencia vino en la forma de una guerra mundial que abrió también  la era de las revoluciones proletarias.

> El capitalismo es la primera forma económica con capacidad de desarrollo mundial. Una forma que tiende a  extenderse por todo el ámbito de la Tierra y a eliminar a todas las  otras formas económicas; que no tolera la coexistencia de ninguna otra. 
>
> Pero es también la primera que no puede existir sola, sin otras formas  económicas de qué alimentarse, y que al mismo tiempo que tiene la  tendencia a convertirse en forma única, fracasa por la incapacidad  interna de su desarrollo. Es una contradicción histórica viva en sí  misma. Su movimiento de acumulación es la expresión, la solución  constante y, al mismo tiempo, la graduación de la contradicción.
>
> A una cierta altura de la evolución, **esta contradicción sólo podrá resolverse por la aplicación de los principios del socialismo**; de aquella forma económica que es, al mismo tiempo, por naturaleza, una forma mundial y un sistema armónico, porque no se encaminará a la  acumulación, sino a la satisfacción de las necesidades vitales de la  humanidad trabajadora misma y a la expansión de todas las fuerzas  productivas del planeta.
>
> Rosa Luxemburgo. «La acumulación de capital», 1913.

## Guerra mundial imperialista y decadencia

El síntoma de que el capitalismo no podía ya expandirse sin  consecuencias cataclísmicas fue un fenómeno inédito, una guerra  imperialista que era también *mundial* porque mundial era ya la expansión del sistema. Es el momento en el que las contradicciones que expresaba el [imperialismo](https://diccionario.marxismo.school/Imperialismo) se hacen evidentes e irresolubles a escala mundial. El momento en el  que se puede decir que el capitalismo, como un todo, ha entrado en  decadencia. 

> Federico Engels dijo una vez: «La  sociedad capitalista se halla ante un dilema: avance al socialismo o  regresión a la barbarie». ¿Qué significa «regresión a la barbarie» en la etapa actual de la civilización europea? 
>
> Hemos leído y citado  estas palabras con ligereza, sin poder concebir su terrible significado. En este momento basta mirar a nuestro alrededor para comprender qué  significa la regresión a la barbarie en la sociedad capitalista. Esta  guerra mundial es una regresión a la barbarie. El triunfo del  imperialismo conduce a la destrucción de la cultura, esporádicamente si  se trata de una guerra moderna, para siempre si el periodo de guerras  mundiales que se acaba de iniciar puede seguir su maldito curso hasta  las últimas consecuencias. 
>
> Así nos encontramos, hoy tal como lo  profetizó Engels hace una generación, ante la terrible opción: o triunfa el imperialismo y provoca la destrucción de toda cultura y, como en la  antigua Roma, la despoblación, desolación, degeneración, un inmenso  cementerio; o triunfa el socialismo, es decir, la lucha consciente del  proletariado internacional contra el imperialismo, sus métodos, sus  guerras. 
>
> Tal es el dilema de la historia universal, su  alternativa de hierro, su balanza temblando en el punto de equilibrio,  aguardando la decisión del proletariado. De ella depende el futuro de la cultura y la humanidad. En esta guerra ha triunfado el imperialismo. Su espada brutal y asesina ha precipitado la balanza, con sobrecogedora  brutalidad, a las profundidades del abismo de la vergüenza y la miseria. Si el proletariado aprende a partir de esta guerra y en esta guerra a  esforzarse, a sacudir el yugo de las clases dominantes, a convertirse en dueño de su destino, la vergüenza y la miseria no habrán sido en vano.
>
> Rosa Luxemburgo. La crisis de la socialdemocracia alemana, 1915.

## ¿Decadencia significa crisis permanente?

Como hemos visto, la tendencia a la crisis está presente en la propia lógica de la acumulación de capital. Una vez acabados los periodos de  reconstrucción que siguen a las grandes guerras imperialistas  generalizadas, la tendencia a la crisis actúa de forma sostenida y  permanente en la decadencia. 

Pero una tendencia no significa que la acumulación cese o que el  capital se autodevalúe, ni siquiera que, de forma continuada, la  producción disminuya. Lo que se transforma es el significado de la  acumulación y lo que emerge es la **incapacidad del sistema en decadencia para desarrollar su principal fuerza productiva del sistema: el proletariado**.

> Al contrario de lo que cree la  mayoría de la vanguardia revolucionaria de hoy (y entiendo por tal  únicamente grupos y personas que señalan en Rusia la contrarrevolución y el capitalismo de Estado), no todo desarrollo de los instrumentos de  producción es positivo, por más que arroje índices ascendentes de  mercancías, haga ingenieros y acrezca el número de trabajadores. 
>
> Es tiempo de terminar con un materialismo de tan simplón jaez, engendrador de torpezas teóricas y de derrotas proletarias. Para ser progresivo, el desarrollo de los medios de producción debe ir acompañado de un aumento del consumo de la población laborante, de su cultura y su libertad. La  propia burguesía lo ha realizado así en línea relativamente recta hasta  el momento de su crisis decisiva. 
>
> G.Munis. [La antigua china de Mao Tse-tung](https://marxismo.school/archivo/1959-82%20China%20y%20el%20maoismo), 1959

El resultado es, en primer lugar una crisis permanente como *civilización*, como [modo de producción](https://diccionario.marxismo.school/Modo%20de%20producci%C3%B3n) capaz de generar desarrollo humano. En la decadencia, de hecho, y esto es lo decisivo, **el desarrollo \*económico\*, es decir, los avances de la acumulación del capital, cada vez están más reñidos con el desarrollo humano**.

> Una sociedad o tipo de  civilización está en desarrollo mientras van ampliándose y propagándose  los factores estructurales y superestructurales contenidos en su  original impulso, aquellos que han constituido su razón de ser, su  necesidad histórica, su justificación humana. Porque un tipo de  civilización -vale decir una clase- nunca se ha formado y elevado al  rango de dominante sino como representación positiva, siquiera  incompleta, de todas las clases, incluso de las que cargan con la peor  suerte. Su sistema ha de consentir a todos un mejor estar material,  cultural, moral, una brizna siquiera de libertad relativamente a la  situación anterior. Ese contenido es lo único que cabe llamar desarrollo social.
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> Lo hemos visto con gran claridad durante el ascenso de la sociedad capitalista. Más que ninguna otra civilización desde la  aparición de las clases y del Estado ha acrecido ella la cultura  general, la libertad política, las posibilidades nutritivas y cuanto  toca a la producción y reproducción de la vida humana, sin mencionar la  multitud de consecuencias buenas que trajeron consigo esos tres  factores. El mayor dominio de la Naturaleza característico de la  civilización capitalista, aún siendo por y para la burguesía  principalmente, repercutía más o menos en las clases pobres y  explotadas.
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> Del capitalismo actual ya no puede decirse lo mismo.  Su dominio de la Naturaleza, desde la física y la química hasta la  genética y psicoanálisis, sigue aumentando. Pero en general ya no  redunda sino en peoría para la gran masa de clases pobres. 
>
> Se  fabrican hoy metales tan resistentes que permiten a las cabinas  espaciales atravesar las capas densas de la atmósfera, pero, desde la  cacerola hasta el automóvil, los productos ofrecidos en el mercado son  de una mala calidad calculada para obligar a renovarlos pronto; se sabe  fabricar tejidos de duración más que vitalicia, pero el traje o las  medias vendidos por decenas o centenares de millones están  confeccionados para convertirse pronto en harapos; se sabe producir  alimentos de excelsa calidad y pureza, pero se han vuelto  inencontrables, manjar de potentados, para la gran masa, a partir del  simple pan;
>
> productos adulterados, cuando no tóxicos, envueltos en plásticos que modifican su composición química; se sabe seleccionar  especies animales de carnicería y establo del mejor abasto pero el  bistec, el pollo, el cerdo, etc. contienen las hormonas con que los  animales han sido cebados artificialmente, mientras la leche es un  aguachirle empobrecido de las substancias más indispensables a la  nutrición infantil; se pueden construir edificios de habitación más  resistentes que una catedral, pero la casa o el apartamento del común de los hombres entran en ruina antes de terminados de pagar.
>
> Complemento inseparable de lo anterior, la radio y la televisión, potentísimos  instrumentos de información y de formación cultural, engañan y  embrutecen premeditadamente y en todos los continentes a miles de  millones de personas, siempre secundadas por la prensa cotidiana; en los centros de enseñanza técnica y universitaria, la juventud es canalizada y conformada según proyectos estatal-capitalistas, al paso que la  calidad de la enseñanza va degradándose año tras año; el propio  psicoanálisis sirve en fábricas, establecimientos de orientación,  publicitarios y policíacos, a operaciones repugnantes que rebajan la  mente individual y colectiva.
>
> No tendría fin enumerar todos los  aspectos en que el capitalismo (más precisamente dicho, para que el  lector no excluya país alguno: la sociedad basada en el trabajo  asalariado) esta pervirtiendo la vida cotidiana, corrompiendo cuanto él  mismo creó. Hay que completar sin embargo el rápido esbozo anterior  señalando dos aspectos aún más graves. 
>
> El primero es la **condición actual de la clase obrera**, esclava del trabajo y del sueño, sin tiempo de solaz en esta época de  automatización, sin ninguna libertad en la fábrica, cuartelariamente  disciplinada y vigilada por el trío capital, sindicatos, Estado, que por añadidura la someten al destajo, la forma más vil de explotación;  obligada para evitar la miseria, a someter al torbellino de esa misma  explotación a la mujer además del marido; privada de oficio por el  trabajo en briznas [= trabajo precario, NdE]; siempre a merced de la  programación dirigista; cada vez más desposeída relativamente a lo que  produce y al monto total de la riqueza usurpada por el capital. 
>
> Nunca los instrumentos de trabajo y los productos de su trabajo le fueron tan ajenos y oprimentes. El propio automóvil en que circulan numerosos  obreros echa varios nudos más a las ataduras que los apresan, miserias  que han convertido la sociedad entera en campo de concentración  cotidianamente saqueado por sus organizadores, comercio y fisco  mediante.
>
> El segundo y más terminante de los dos aspectos mencionados es el **totalitarismo político**, simultáneamente **policíaco y militarista**, que ha ido invadiendo el mundo entero, incluso los países en que pervive, carcomida, la democracia burguesa. 
>
> Por sí solo, el peso cada vez mas abrumador de ejércitos; producción de  guerra y policía representa un factor degenerativo de primer orden en la civilización actual. No se trata únicamente del gasto a pérdida  completa que su existencia comporta, mucho mayor de lo que fijan los  presupuestos oficiales, ya enorme; tampoco del trabajo baldío,  parasitario, perjudicial o criminal encomendado a decenas de millones de personas; lo peor de todo es la función que han adquirido las  industrias de guerra, las actividades militares y las policíacas, sin  distinción de bloques ni de regímenes políticos. 
>
> En efecto, si la industrialización fomentada por el capitalismo nunca fue para el  consumo sino a través de la venta de mercancías y del enriquecimiento  burgués, con el ingente volumen de la producción bélica -sin olvidar la  de los artículos de pacotilla-, conviértese en industrialización por la  industrialización, cuya relación con el consumo necesario es cada vez  más tenue y falsa. 
>
> Y por su parte, policías y ejércitos encarnan  el poder por el poder de un capital anónimo, superado por la técnica y  las exigencias humanas, que se sobrevive a sí mismo como forma de  organización social. En el antiguo Egipto llegó un momento en que el  culto de la muerte consumía mas de la mitad del trabajo de la población. En el capitalismo hogañero no se trata de culto, sino de una práctica  industrial y física de la muerte que se aproxima al mismo saldo y que ya es apta para asesinar en pocos minutos a la totalidad de la especie  humana.
>
> G. Munis. [La imposibilidad de desarrollo capitalista](https://marxismo.school/archivo/1972%20La%20imposibilidad%20de%20desarrollo%20capitalista), 1972

Esta **contradicción entre desarrollo del capital y desarrollo humano** -definición canónica de decadencia- se expresa en la tensión hacia todo cuanto prepara la guerra en la cotidianidad del capitalismo en su  decadencia: un «crecimiento» malforme en los momentos de bonanza, con un desarrollo monstruoso del estado y la burocracia, el [capitalismo de estado](https://diccionario.marxismo.school/Capitalismo%20de%20estado), que atiende a la dificultad estructural creciente de mantener  cohesionada a la sociedad organizada en torno a una civilización que  tiende a descomponerse bajo las fuerzas que ella misma ha creado.

> Hace más de cuarenta años que el  capitalismo, cubierta su etapa progresiva, contraría las necesidades de  libertad económica y política de la Humanidad. 
>
> Grandes hecatombes imperialistas, guerras menores, dictaduras militares, stalinistas,  fascistas, mengua y corrupción de la libertad en los antiguos países de  democracia burguesa, explotación acentuada del proletariado,  alargamiento de la jornada de trabajo, reintroducción del destajo,  crecimiento monstruoso de la burocracia estatal y privada, de  contramaestres, controladores y cronometradores en la industria, de la  policía, los ejércitos permanentes y la producción de guerra, conversión de los sindicatos en reguladores de la explotación, manifestaciones  todas de la corrupción reaccionaria del capitalismo, lo mismo si se  considera cualquier país aislado que todos juntos, los atrasados igual  que los adelantados, bloque oriental y occidental a una. 
>
> **El capitalismo está destruyendo la civilización y degradando al hombre**. La más ostentosa señal de esa degradación es que Moscú y Washington  puedan aniquilar con un solo gesto a la humanidad entera, mientras  intentan hacer creer al mundo que los ejércitos rusos son preferibles a  los americanos o los americanos a los rusos. La sola amenaza atómica  justificaría de sobra una sublevación que acabase al mismo tiempo que  con las bombas nucleares, con todo el aparato bélico y el sistema  económico que los necesita.
>
> G.Munis. [Llamamiento y exhorto a la nueva generación](https://marxismo.school/archivo/1958-79%20Presentaciones%20programaticas%20del%20FOR#mcb_toc_head3), 1966