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Title: Izquierda Comunista
Description: Movimiento de los internacionalistas en lucha contra la degeneración stalinista de la IIIª Internacional y contra la degeneración defensista de la IVª Internacional a partir de 1942.
Author: Escuela de Marxismo
URL: https://diccionario.marxismo.school/Izquierda%20Comunista
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> Movimiento de los internacionalistas en lucha contra la degeneración  stalinista de la IIIª Internacional y contra la degeneración defensista  de la IVª Internacional a partir de 1942.

### Origen de la izquierda comunista

El ascenso del [stalinismo](https://diccionario.marxismo.school/Stalinismo) no quedó incontestado dentro del partido comunista ruso. A partir de  1923, a veces en medio de una gran confusión, las tendencias que  resisten al vaciamiento de los soviets en favor de los aparatos  estatales y la afirmación pareja de los intereses del capital nacional  sobre la Revolución mundial, se van a ir agrupando en torno a la  Oposición de Izquierda que ve en Trotski y Rakovski sus portavoces más  cualificados.

> La lucha de la Oposición de  Izquierda en los años 23-28 se da en distintos planos. No entraremos en  un análisis detallado. Recordemos brevemente los temas principales:
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> En el plano interior: lucha contra la burocratización creciente del  partido y del Estado, lucha contra el peligro kulak [burguesía agraria] y de forma crecientemente abierta contra los «nepman» [pequeña burguesía  privada nacida al calor del capitalismo de estado de la NEP].
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> La  Oposición preconiza un nuevo curso de medidas antiburocráticas, una  política hacia el campesinado apoyándose en los campesinos pobres y  dirigida contra los kulaks, una colectivización progresiva del campo  fundamentada en un desarrollo industrial mayor y planificación  económica.
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> En el plano internacional: lucha contra el curso  stalino-bujarinista (Comité anglo-ruso, alianza con Chiang Kai Shek en  la revolución china).
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> En el plano teórico, que guiaba toda la  política internacional, lucha contra la teoría del «socialismo en un  solo país», y defensa del programa bolchevique que Trotski reclama en la teoría de la «revolución permanente».
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> Jacques Roussel. «Les enfants du prophete»

Desde la proclamación del «socialismo en un solo país» en 1928 se  irán definiendo distintos grupos opositores en la Internacional. Cuando  Trotski llegue al exilio en Turquía, se convertirá en la referencia  natural para ellos.

> Trotski fue expulsado del partido  en 1927 y después, de Rusia. La mayor parte de los miembros de la  oposición de izquierda son obligados a someterse y «arrepentirse» tras  sufrir la exclusión del partido. Unos y otros serán enviados a prisión y a campos de deportación «socialistas», donde acabarán siendo, todos  ellos, asesinados o ejecutados por traidores y agentes extranjeros. **La oposición rusa fue liquidada físicamente**. Después llegó el turno de los propios stalinistas que habían conocido  la revolución de Octubre. El partido bolchevique fue también liquidado  físicamente.
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> Para la Revolución y para la Oposición Internacional  fue una pérdida inmensa. En ningún otro lugar había existido un partido  revolucionario comparable al bolchevique, templado en las rudas penurias de la clandestinidad, de la revolución, de la guerra civil, del poder.  Con su exterminio perecen todas las tradiciones revolucionarias  comunistas. La desaparición de los opositores de izquierda rusos fue, en particular, una pérdida irremediable, pues ellos fueron los portadores  hasta el final del capital revolucionario, teórico y organizativo  amasado en muchos años. La continuidad comunista era asumida  prácticamente en solitario por Trotski.
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> Jacques Roussel. «Les enfants du prophete»

Entre 1930 y 1931 Trotski consigue sentar unas frágiles bases de  trabajo conjunto entre los distintos grupos y tendencias que están  brotando en cada país. Su batalla es ante todo definir la «Oposición de  Izquierda Internacional» sobre un marco político mundial, rompiendo la  tendencia de distintos grupos, desde Urbahns en Alemania a los  bordiguistas en Italia, a formar tendencias exclusivamente a partir de  una experiencia nacional específica o cuando menos, sobre las limitadas  bases de una organización nacional.

> Considero que su concepción del  internacionalismo es errónea. En última instancia, ustedes conciben a la internacional como una suma de secciones nacionales o como el producto  de la influencia recíproca de secciones nacionales. Esta concepción de  la Internacional es, en el mejor de los casos, unilateral, no dialéctica y, por consiguiente, errónea. Si la izquierda comunista de todo el  mundo agrupara solamente a cinco individuos, estos tendrían igualmente  la obligación de construir una organización internacional  simultáneamente con una o más organizaciones nacionales.
>
> Es  erróneo considerar que la organización nacional es el cimiento y la  internacional el techo. La relación entre ambas es totalmente distinta.  Marx y Engels iniciaron el movimiento comunista en 1847 con un documento internacional y con la creación de una organización internacional. Lo  propio ocurrió en la creación de la Primera Internacional. La Izquierda  de Zimmerwald recorrió la misma senda al preparar la Tercera  Internacional. Es mucho más imperioso seguir esta senda hoy que en la  época de Marx. Desde luego, es posible, en la época del imperialismo,  que surja una tendencia proletaria revolucionaria en tal o cual país,  pero ésta no puede florecer y desarrollarse en un país aislado; al día  siguiente de su creación debe buscar o establecer vínculos  internacionales, una plataforma internacional, una organización  internacional, porque éste es el único camino que puede garantizar la  corrección de la línea nacional. Una tendencia que se encierre en los  marcos nacionales durante años, se condena irremediablemente a la  degeneración.
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> [«Al consejo de redacción de Prometeo»](https://ceip.org.ar/Al-Consejo-de-Redaccion-de-Prometeo), Lev Trotski, 19 de junio de 1930

La «Oposición de Izquierda Internacional» agrupará a la mayor parte  de las izquierdas comunistas como una «oposición», es decir,  reivindicándose todavía como parte de la IIIª Internacional en  degeneración y dándose el objetivo de rescatarla.

### La IVª Internacional

Cuando en 1933 el KPD y la Internacional dejan expedito el camino del poder a Hitler y aceptan que pase a dirigir el estado alemán sin una  respuesta insurreccional, resulta evidente que la Internacional y sus  partidos son ya un cuerpo muerto desde el punto de vista del programa de clase. La «Oposición de Izquierda Internacional» ya no puede pensarse  como una mera fracción suya porque la perspectiva de rescatarla se ha  tornado utópica. La realidad será aun peor. La Internacional no es solo  una organización moribunda sin resucitación posible. La Revolución  española mostrará que los partidos comunistas habían pasado de cómplices pasivos a organizadores y vanguardia de la contrarrevolución.

> Precisamente cuando la revolución  alcanzaba su pináculo en España, en 1936, la contrarrevolución  stalinista consolidaba en Rusia su poder para muchos años, mediante el  exterminio de millones de hombres. En consecuencia, su ramal español  tuvo deliberadamente, desde el 19 de Julio, un comportamiento de  abanderado de la contrarrevolución, solapado al principio, descarado a  partir de Mayo de 1937. Con toda premeditación y por órdenes estrictas  de Moscú, se abalanzó sobre un proletariado que acababa de aniquilar el  capitalismo. Ese hecho, atestiguado por miles de documentos stalinistas  de la época, representa una mutación reaccionaria definitiva del  stalinismo exterior, en consonancia con la mutación previa de su matriz, el stalinismo ruso.
>
> Un reflejo condicionado de los diferentes  trozos de IV Internacional y de otros que la miran con desdén, asigna al stalinismo un papel oportunista y reformista, de colaboración de  clases, parangonable con el de Kerensky o Noske. Yerro grave, pues lo  que el stalinismo hizo fue dirigir políticamente la contrarrevolución, y ponerla en ejecución con sus propias armas, sus propios esbirros y su  propia policía uniformada y secreta. Se destacó enseguida como el  partido de extrema derecha reaccionaria en la zona roja, imprescindible  para aniquilar la revolución. Igual que en Rusia, y mucho antes que en  Europa del Este, China, Vietnam, etc., el pretendido Partido Comunista  actuó como propietario del capital, monopolizado por un Estado suyo. Es  imposible imaginar política más redondamente anti-comunista. Lejos de  colaborar con los partidos republicanos burgueses o con el socialista,  que todavía conservaba sesgo reformador, fueron éstos los que  colaboraron con él y pronto aparecieron a su izquierda, como demócratas  tradicionales. Unos y otros estaban atónitos y medrosos a la vez,  contemplando la alevosa pericia anti-revolucionaria de un partido que  ellos reputaban todavía comunista. Pero otorgaban, pues con sus propias  mañas flaqueaban ante la ingente riada obrera.
>
> [«Reafirmación»](https://marxismo.school/archivo/1937-44%20Revoluci%C3%B3n%20y%20contrarrevoluci%C3%B3n%20en%20Espa%C3%B1a#mcb_toc_head13). G. Munis, 1977

La derrota de la Revolución española a dos manos -la República  española dirigida por el stalinismo y el fascismo por Franco- dejaba el  paso libre a una nueva guerra imperialista mundial. Los bolcheviques  habían juzgado que una de las causas de la desincronía y las  fragilidades del arranque de la oleada revolucionaria contra la primera  gran guerra imperialista había sido la ausencia de una organización  política revolucionaria internacional tras la traición de la  socialdemocracia. La respuesta será la constitución en 1938 de la IVª  Internacional... en pleno auge de la contrarrevolución, con el objetivo  de preparar una agitación global sobre el principio del [derrotismo revolucionario](https://diccionario.marxismo.school/Derrotismo%20revolucionario) útil para convertir la inminente guerra imperialista mundial en revolución comunista global.

> Los escépticos preguntan: ¿Pero ha llegado el momento de crear una nueva Internacional? Es imposible,  dicen, crear «artificialmente» una Internacional. Sólo pueden hacerla  surgir los grandes acontecimientos, etc. Lo único que demuestran todas  estas expresiones es que los escépticos no sirven para crear una nueva  Internacional. Por lo general, los escépticos no sirven para nada.
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> La Cuarta Internacional ya ha surgido de grandes acontecimientos; de las  más grandes derrotas que el proletariado registra en la historia. La  causa de estas derrotas es la degeneración y la traición de la vieja  dirección. La lucha de clases no tolera interrupciones. La Tercera  Internacional, después de la Segunda, ha muerto para la revolución.
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> ¡Viva la Cuarta Internacional!
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> Pero los escépticos no se callan ¿Pero ha llegado ya el momento de  proclamarla? La Cuarta Internacional- respondemos- no necesita ser  «proclamada». Existe y lucha. ¿Es débil? Sí, sus filas son todavía poco  numerosas porque todavía es joven. Hasta ahora se compone sobre todo de  cuadros dirigentes. Pero estos cuadros son la única esperanza del  porvenir revolucionario, son los únicos realmente dignos de este nombre. Si nuestra Internacional es todavía numéricamente débil, es fuerte por  su doctrina, por su tradición, y el temple incomparable de sus cuadros  dirigentes. Que esto no se vea hoy, no tiene mayor importancia. Mañana  será más evidente.
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> La Cuarta Internacional goza ya desde ahora del justo odio de los stalinistas, de los social-demócratas, de las  liberales burgueses y de los fascistas. No tiene ni puede tener lugar  alguno en ningún frente popular. Combate irreductiblemente a todos los  grupos políticos ligados a la burguesía. Su misión consiste en aniquilar la dominación del capital, su objetivo es el socialismo. Su método, la  revolución proletaria. Sin democracia interna no hay educación  revolucionaria. Sin disciplina no hay acción revolucionaria. El régimen  interior de la Cuarta Internacional se rige conforme a los principios  del centralismo democrático: completa libertad en la discusión, absoluta unidad en la acción.
>
> La crisis actual de la civilización humana  es la crisis de la dirección proletaria. Los obreros revolucionarios  agrupados en torno a la Cuarta Internacional señalan a su clase el  camino para salir de la crisis. Le proponen un programa basado en la  experiencia internacional del proletariado y de todos los oprimidos en  general, le proponen una bandera sin mácula.
>
> Obreros y Obreras de todos los países, agrupados bajo la bandera de la Cuarta Internacional.
>
> ¡Es la bandera de vuestra próxima victoria!
>
> «Bajo la bandera de la IVª Internacional», Lev Trotski, 1938

En teoría, la formación de una nueva Internacional cerraba la etapa  fraccional y por tanto el tiempo histórico para una «izquierda  comunista». Entre otras cosas porque, aunque algunas tendencias dentro y fuera de la IVª Internacional seguían calificando al stalinismo de  «centrista», ya no existían ni derecha ni centro. La III Internacional  se había convertido en la organizadora activa de la contrarrevolución y  se aprestaba a ser la principal reclutadora de una nueva guerra  imperialista.

### La izquierda comunista... de la IVª Internacional

El camino hacia el desmoronamiento de la Internacional comenzó, vivo  Trotski todavía, con la «Conferencia de Urgencia». Las tropas alemanas  habían entrado en París y nada parecía más prudente que llevar los  órganos de la Internacional a EEUU, un país entonces neutral que todavía tardaría dos años en incorporarse a la guerra. Hacerlo significaba que  el SWP se convertiría en en centro de la organización, centro solo  compensado y supervisado desde lejos, en un momento en el que los viajes y las comunicaciones eran poco menos que heroicas, por un Trotski que  vivió acosado y asediado en México hasta su asesinato por agentes  stalinistas en 1940.

A las pocas semanas de la muerte de Trotski, el S.W.P. comienza a  hacer un discurso cada vez más «defensista» y cercano al «antifascismo». La guerra a la guerra, la conversión de la guerra imperialista en  guerra civil revolucionaria se troca en un ambiguo no-apoyo y  no-intervención. Cannon, el principal dirigente del S.W.P. se ofrece a  apoyar al gobierno de Roosevelt si entra en la guerra si la formación  militar de los trabajadores antes de ir al frente, encuadrados en el  ejército regular, se deja en manos de los sindicatos. Con todo y a pesar de que es obvio que el S.W.P. bajo esa política no va a suponer ningún  peligro para el esfuerzo de guerra de la burguesía americana, en 1941  los principales dirigentes del partido son juzgados en Minneapolis. Su  defensa, a diferencia de la de Luxembugo o Liebknecht, resulta  vergonzosa. En un momento del juicio llega a decir:

> Tanto nuestros miembros como los  obreros a quienes influenciamos tienen que ir a la guerra y hacer lo que le digan los gobernantes de este país. Mientras no tengamos una mayoría tras de nosotros, no estamos en condiciones de hacer otra cosa que  obedecer órdenes.

En vez de convertir el juicio en un juicio al militarismo y al  imperialismo, juegan a la ambigüedad reduciendo las aspiraciones del  partido a una oposición política que Cannon resume en seguir escribiendo y hablando por una política exterior diferente para América.

> Todavía estaba ausente de la  guerra Rusia, cuando en el partido americano (Socialist Workers Party)  apuntaron_los primeros síntomas de descarrío. Poco después, ya todo el  mundo en la degollina, el S.W.P. retraía deliberadamente las  formulaciones revolucionarias contra la guerra imperialista, y se negaba a hacer acto de lucha contra ella. Se justificaba pretendiendo  camuflarse al ojo policíaco y adaptar sus tonos a lo receptible por los  oídos entonces patrióticos del proletariado. Pero lo más despreciable y  al mismo tiempo trágico del oportunismo es que, cortándose el acceso a  la educación y la movilización revolucionaria de las masas, no elude,  sin embargo, los golpes de la reacción a menos de sometérsele por  entero. Así los dirigentes del S.W.P. se vieron sarcásticamente acusados por su gobierno de internacionalismo y derrotismo revolucionario,  aquello mismo a que daban esquinazo, y fueron a la cárcel durante año y  medio o dos por un delito que tenían la obligación de haber cometido,  pero que ellos se guardaron siempre de cometer.[...]
>
> Los  dirigentes americanos del S.W.P. tenían poco de la fibra y la  consistencia mental de un Liebknecht. Proclamaron ante sus jueces, no la necesidad de transformar la guerra imperialista en guerra civil, sino  en verdadera guerra contra el fascismo. Acusaban torpemente al gobierno  americano de incapacidad para dar cuenta de Berlín, y su prensa  presentaba estupendos programas para derrotar a Hitler. Las palabras,  derrotismo revolucionario les daban grima y les pusieron el veto. Todas  las formulaciones internacionalistas fueron cuidadosamente tachadas de  revista y periódico, incluyendo la simple voz imperialismo a menos que  se refiriese al enemigo nacional. Durante toda la guerra -argumento por  sí solo abrumador- no organizaron un sólo acto contra ella, ni tiraron  un sólo volante. En fin, comparando su política con la de los partidos  centristas de entonces. el I.L.P. inglés y el P.O.U.M. español, la  similitud entre ambas llegaba incluso a la identidad terminológica. En  una palabra, el S.W.P. substituyó la política revolucionaria por la  política burguesa y stalinista del antifascismo, mero truco de leva  imperialista gemelo de la hitleriana lucha contra la plutocracia.
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> Todo eso fue hecho en nombre de la táctica y de la eficiencia educativa. Es  costumbre vieja en los oportunistas presentar su abandono de los  principios como un practicismo o facilidad dada a las masas, al mismo  tiempo que; en momentos de represión, como un legalismo protector  insoslayable. Pretenden engañar al enemigo de clase cuando en realidad  reciben su influencia; se jactan de educar y ganar las masas, mientras  reblandecen el contenido revolucionario de sus propios militantes. Las  masas no pueden ser atraídas a los principios y la acción  revolucionarias sino por formulaciones y actitudes de la mayor netitud.
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> El ejemplo del S.W.P. cundió. Poco después de su giro oportunista, la  sección inglesa de la IVª Internacional, que había conseguido un  desarrollo considerable apoyando las huelgas que laboristas y Trade  Union condenaban patrióticamente, fue sometida también a proceso. Su  principal dirigente y acusado eligió para defenderse, invocando también  razones practicas, el mísero palabreo oportunista del Socialist Worker's Party.
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> No se comprenderá bien la perniciosa repercusión de estos  dos ejemplos sin tener en cuenta que Estados Unidos era entonces sede  del Comité Ejecutivo mundial y que debido a la guerra la prensa del  partido americano -la del inglés en menor grado- era la única  susceptible de llegar a todas las secciones y grupos en los países no  ocupados por Alemania y Japon
>
> Pose a todo, se hicieron sentir en  seguida gritos de alerta y de indignación. El autor de estas líneas,  entonces miembro del Comité Ejecutivo mundial, dio la alerta ya en 1941, al esbozarse los primeros síntomas premonitorios del oportunismo, antes del vergonzoso descaro a que dio lugar el proceso. Después de este, el  Grupo español emigrado en Méjico; que comprendía militantes franceses y  de otros países, se des-solidarizaba públicamente de la mayoría  americana y del Comité ejecutivo, practicando a partir de entonces una  política independiente. Al mismo tiempo, redactó un enérgico documento  crítico y vindicador del internacionalismo proletario, sometiéndolo a  discusión en todas las secciones con vistas a un futuro congreso  mundial. Veremos mas adelante cual fue su suerte. Pero no fue ese el  único vituperio del oportunismo. Otros surgieron en la China, América  del Sur, en el seno propio del S.W.P. Después se sabría que también en  Francia.
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> Así pues, todavía en plena guerra mundial e indecisa la  victoria de un bando u otro, la política de la IVª Internacional  principalmente expuesta por el partido americano, aparecía en grave  abandono de los principios y tareas internacionalistas. Ese fallo, esa  capitulación, cabe decir sin atenuaciones, determinó en los responsables de él un subterfugio deleznable. Siéndoles a todas luces imposible  aprontar fidelidad al internacionalismo proletario, se inventaron su  propia fidelidad a los principios en la defensa de Rusia como Estado  obrero degenerado, mas confortable cuanto que Rusia, tras la amistad con Hitler había pasado e ser la entrañable aliada de las respectivas  patrias de los oportunistas.
>
> En la IVª Internacional, la defensa  de Rusia nunca fue otra cosa que que una opinión contestable sujeta al  contraste de la experiencia. En su seno vivían tendencias radicalmente  contrarias a la noción estado obrero degenerado sin que nadie les echase los perros; como hicieron después de su rendición al antifascismo  patriotero S.W.P. y comité ejecutivo. En cambio, la carencia de  internacionalismo, a mayor abundancia, su abandono durante la guerra,  era incompatible con la pertenencia a la organización, pues  evidentemente, quienes no se han mantenido indemnes frente a las  inmensas presiones y añagazas de la defensa nacional se descalifican  para toda acción revolucionaria decisiva. En Nueva York, el  internacionalismo de la Cuarta fue descabezado, convirtiéndose la  defensa de Rusia en criterio principal de filiación. Las consecuencias  de esa contrahechura habían de ser devastadoras.
>
> G. Munis. [«La IVª Internacional»](https://marxismo.school/archivo/1959%20La%20IV%C2%AA%20Internacional). 1959

La respuesta política vendrá, ya en 1941, de Natalia Sedova -vieja  militante y reciente viuda de Trotski- a la que se sumará el grupo  exiliado en México de la sección española. Sedova, Munis y Peret  intentan imponer un debate denunciando la actitud primero del SWP y  luego del Secretariado Internacional. Exigen la celebración del segundo  congreso que es obligatorio por estatutos y que los norteamericanos y  sus aliados en Francia y Gran Bretaña conseguirán retrasar hasta 1948.  Sus críticas van acendrando un conjunto de posiciones que acabarán  generando una fracción de izquierda en la organización a partir de la  crítica de la traición del internacionalismo en marcha por la dirección  americana.

No es casualidad si la fracción internacionalista se nutre además de  españoles, es decir, de militantes que vivieron la revolución española  con la sección en el exilio -incluida la que está en los campos en  Francia- en pleno, de griegos, vietnamitas, italianos... es decir de  aquellos países en los que el proletariado está enfrentado  revolucionariamente la guerra: Italia en el 43, Grecia en el 44, Vietnam en el 46... el papel del stalinismo como cabeza de la contrarrevolución que se vio por primera vez en España, se repite país por país... y la  Internacional no consigue colocarse a la vanguardia revolucionaria.  Cuando en 1946 el SI publica un Manifiesto para la pre-conferencia con  la que quiere atar el II Congreso, rebajándolo de paso a Conferencia, la izquierda responde con lo que en los cuatro años anteriores se ha  convertido ya en una alternativa programática prácticamente completa.

> La IVª Internacional no será capaz de cumplir su misión revolucionaria si no abandona sin reservas la  defensa de la URSS en favor de una política de lucha sin cuartel contra  el capitalismo y su cómplice, el stalinismo. Para conducir  victoriosamente esta lucha, hay que desvelar a cada paso y en la  práctica el carácter contrarrevolucionario de la burocracia rusa que se  erige en el interior como una clase en vías de formación, que oprime a  Europa oriental y Asia. Hay que desenmascarar la mentira de sus  «nacionalizaciones» y «reformas» agrarias, desarrollar la fraternización entre ocupantes y ocupados, declarando claramente que ni unos ni otros  no tiene nada que defender en Rusia, sino que destruirlo todo igual que  en cualquier Estado capitalista, así como a los agentes del Kremlin  participen o no en el gobierno. La fraternización entre ocupantes y  ocupados debe ser el tema central de nuestra agitación en los  territorios ocupados, sea cual fuere la potencia ocupante. Es la única  forma de combatir el chovinismo tanto entre los vencidos como entre los  vencedores, y de preparar en frente internacional de los explotados  contra los explotadores. Al mismo tiempo, la evacuación de todos los  territorios ocupados, incluidos los ocupados por los rusos, debe  exigirse con una creciente insistencia
>
> En el resto del mundo,  debemos mostrar en todo momento que el stalinismo sólo es el agente  nacional de la política exterior del Kremlin, cuyos intereses son  siempre opuestos a los de la revolución socialista, que sería su  definitiva ruina; que la suerte de los trabajadores le es totalmente  indiferente; que es el mejor defensor de la burguesía nacional porque no prevé más porvenir que el ligado a la suerte de la contrarrevolución  rusa.
>
> Por lo tanto, la consigna del gobierno PS-PC-CGT para  Francia, y toda consigna similar en cualquier otro país, debe ser  abandonada pues no apunta más que a romper el empuje revolucionario de  las masas entregando la vanguardia a la Gepeú.
>
> La política de  frente único de organización a organización en la etapa presente, debe  ser abandonada en lo que concierne a los partidos «obreros»  tradicionales. Debe ser sustituida, desde ahora, por proposiciones de  frente único a las organizaciones obreras minoritarias que sean  susceptibles de dar resultados inmediatos, como por ejemplo los  anarquistas. Sin embargo, el frente único, en tareas precisas e  inmediatas debe ser preconizado sin desfallecer en la fábrica, en la  localidad y si fuera posible en la región.
>
> Nuestro programa  transitorio debe ser podado del mismo modo. Debe desaparecer por el  momento, la reivindicación relativa a la Constituyente, y también todas  las consignas que reposan en una concepción progresiva de nuestro  programa para las masas en la actual etapa. El mundo atraviesa hoy una  crisis revolucionaria aguda y nuestra organización debe prepararse para  las luchas decisivas que se avecinan, ya que no puede esperarse ningún  desarrollo del capitalismo, sea o no sosegado. Así pues debemos  plantear, popularizar y explicar sin descanso la consigna de la  formación de consejos obreros democráticamente elegidos en los lugares  de trabajo, a fin de que pueda ser aplicada a la primera ocasión. A esta consigna deben añadirse todas las consecuencias que implica: formación  de milicias obreras que obedecen únicamente a los comités elegidos por  las masas, desarme de las fuerzas burguesas, congreso de los comités  obreros, disolución del Estado burgués y creación del Estado obrero
>
> Al mismo tiempo, en el plano económico, la agitación debe insistir  fundamentalmente en la escala móvil de salarios, unida a la escala móvil de horas de trabajo sin disminución de salario, y en todas sus  ramificaciones: puesta en marcha por los obreros de fábricas cerradas  por los capitalistas, embargo del haber de los capitalistas por los  obreros empezando por los beneficios de guerra y del mercado negro, y  por último la confiscación de las fábricas y las tierras por los comités obreros democráticamente elegidos en los lugares de trabajo.
>
> Benjamin Péret. [«El manifiesto de los exegetas»](https://marxismo.school/archivo/1946%20El%20manifiesto%20de%20los%20exegetas), 1946

Cuando por fin se celebra el IIº Congreso de la IV Internacional en  1948, las secciones y grupos que a partir de 1943 han ido tomado una  posición independiente del Secretariado Internacional (SI), son una  minoría mermada por la represión y por las maniobras infames del propio  SI para reducir su representación. La dirección impide que la renuncia  al internacionalismo de sus grupos de referencia durante la guerra  pasada se discuta tan siquiera. La denuncia y ruptura es tan inevitable  como la deriva de la mayoría que acabaría aprobando en el tercer  congreso de la ya no internacional que la principal contradicción del  capitalismo ya no sería la lucha de clases (burguesía contra  proletariado) sino el enfrentamiento entre EEUU y la Rusia stalinista,  renuncia explícita a la continuidad marxista, al comunismo, al  internacionalismo... y hasta a la decencia.

> el Congreso de 1948 se negó a  condenar la participación en la defensa nacional capitalista so capa de  resistencia, y aprobó una resolución política que elevaba la rivalidad  Rusia-Estados Unidos al grado de principal contradicción mundial. Se  desentendía en realidad de la irreductible contraposición  proletariado-capitalismo, en escala terrestre, guía exclusiva de una  organización revolucionaria. Por lo uno y por lo otro, la IVª  Internacional dejaba de serlo a partir de dicho congreso. En lo sucesivo podría deformar, en manera alguna formar revolucionarios.
>
> G. Munis. «Cincuenta años después del trotskismo», 1982

Y es que la renuncia al internacionalismo desmorona y esteriliza  cualquier evolución o posición que no parta de la rectificación más  radical. No son los errores de Trotski los que producen la degeneración  de la Internacional, como no fueron los de Lenin los que condujeron a  los de la III, es la renuncia al internacionalismo la que imposibilita  cualquier corrección programática y solo les da lugar como ala  izquierda, democratista, de la contrarrevolución stalinista.

> No obstante lo irrecusable de la  experiencia, los principales partidos trotskistas, aligerados de  internacionalismo durante la guerra, comprometidos en la defensa  nacional resistencia mediante, sacaron conclusión opuesta; el stalinismo extiende la propiedad socialista, mal que le pese al propio  proletariado. Sencillamente, les era imprescindible tapar con algo sus  graves carencias revolucionarias. De ahí que su posición actual, que la  Liga adopta, tenga mucho más de engañifa stalinista que de error  político o sociológico.
>
> Los errores de los maestros conviértense a menudo en mortal llaga para los discípulos. Así lo que en Trotsky era  un desacierto, a lo sumo una ofuscación del pensamiento, alcanza en el  trotskismo hogañero proporciones de falsía, de craso oportunismo y hasta de capitulación. Pero es menester recalcar que en esa metamorfosis la  existencia precede también a la consciencia. Habiéndose desentendido, en plena contienda mundial, del principio: «contra la guerra imperialista, guerra civil», ese troskismo se despojaba de lo esencial y más  vivificador del pensamiento revolucionario, vedándose la posibilidad de  enmendar errores y de hacer el menor progreso teórico. A partir de sus  componendas con la defensa nacional (resistencia), ya no se descubre en  él conocimiento o siquiera tentativa de conocimiento teórico, sino una  ristra de argucias y actitudes justificativas cada vez más bajunas a  medida que una llama a la siguiente. Y ha terminado dando en su actual  postura. En lo formal y orgánico ha retrocedido hasta lo que fue  Oposición de Izquierda a la III Internacional durante la mitad del  decenio 20 y los dos primeros años del 30, pese a la criminalidad e  inmundicia que desde entonces ha ido hacinándose en el stalinismo;  políticamente, está lelo y cabeza gacha ante la extensión de ese mismo  stalinismo (para él proezas) en Europa oriental, en China, Corea,  Vietnam, Cuba y hasta en Egipto, donde 15 o 20.000 militares rusos  aguantan el sacro estandarte del Islam frente al de Israel.
>
> En  suma, la retrogresión del troskismo fue originada por su ruptura con el  internacionalismo, no por el error de Trosky tocante a la naturaleza del sistema ruso, cual afirman críticos livianos. La defensa práctica y  teórica de aquel exigía durante la guerra mundial y continua exigiendo  hoy una rectificación terminante de la idea de Estado obrero degenerado y de cuantas presuposiciones la engendraron. Por el contrario, ni la  defensa de Rusia ni la de cualquier país stalinista puede practicarse  sin dar esquinazo al internacionalismo, es decir, al proletariado  mundial, para ir a enrolarse a las órdenes de los enemigos de ese mismo  proletariado.
>
> G. Munis. «Análisis de un vacío», 1971-72

La ruptura de la Internacional y la salida de su tendencia  internacionalista coincide con el momento en que en el programa de ésta  está culminando la fase abierta con la formación de la Izquierda  Comunista Internacional en 1929-30:

1. El programa de transición ha sido podado de todas las derivadas  de la concepción de la propiedad estatal como elemento socialista o  tendente al socialismo, una concepción heredada de la III y la II  Internacionales.
2. La naturaleza del stalinismo y de la burocracia se han ido aclarando en la crítica y superación del concepto de estado  obrero degenerado y la consideración de la Rusia stalinista es ya la de  un capitalismo de estado imperialista.
3. El programa de la III  Internacional, por su parte ha visto podarse el control obrero y la  inmediata posguerra ha hecho necesaria una crítica de la táctica del  frente único con socialdemócratas y stalinistas integrados ya de forma  definitiva en el estado.
4. La imposibilidad de liberación  nacional, tanto en los países ocupados como en los coloniales, no  contradictoria con la clase trabajadora, como había quedado clara en  China primero, en Europa después y en Vietnam al acabar la guerra.

La crítica de la naturaleza obrera del stalinismo y la afirmación,  por primera vez, de un programa que toma como base lo que es distintivo  del capitalismo en decadencia, marca que está culminándose la labor de  la etapa de Izquierda Comunista abierta por Trotski en 1929. Queda  todavía, sin embargo, un elemento importantísimo para la definición de  la táctica comunista: los sindicatos. Pero su debate, que comienza ya al final de la guerra, tendrá que desarrollarse en un nuevo marco  internacional que solo se materializará tras la ruptura definitiva,  adelantada en el II Congreso. La denuncia se hace formal en el VII Pleno de abril de 1949. En septiembre se hace pública y definitiva con la  publicación de la «Explicación y llamamiento a los militantes, grupos y  secciones de la IV Internacional» de la sección española, renombrada  como GCI (Grupo Comunista Internacionalista) y después como FOR (Fomento Obrero Revolucionario). El Llamamiento congrega a su alrededor a  militantes de todo el mundo: vietnamitas que están refugiándose en  Francia tras la persecución y masacre a manos de los stalinistas con la  complicidad del gobierno colonial francés, como Ngô Văn; franceses que  provienen de los grupos que han intentado practicar el derrotismo  revolucionario durante la ocupación y en la Francia de Vichy, como  Maximilen Rubel, la corriente Pennetier-Gallienne del trotskismo francés con militantes conocidos como Sonia Gontarbert, Sophie Moen o Edgar  Petsch. Contando a Munis y Benjamin Peret -que han vuelto desde México- y al núcleo de militantes españoles que vienen la lucha durante la  revolución española y que en ese momento están refugiados en Francia  -Esteban Bilbao, Jaime Fernández, Paco Gómez, Agustín Rodríguez- el  agrupamiento suma más de medio centenar de personas solo en Francia.  Pronto se acercarán el Partido Obrero Comunista de Italia (fundado por  Nicola di Bartolomeo, «Fosco») y fracciones revolucionarias de México,  Dinamarca, Yugoslavia, Grecia y Alemania.

### El fin de la etapa de la «izquierda comunista»

Con la salida formal de la IVª Internacional de los  internacionalistas y la derrota de los últimos intentos revolucionarios  del proletariado en las postrimerías de la guerra (Grecia, Vietnam), se  abre un nuevo periodo histórico.

En el plano programático, las tareas y la fase histórica como  «izquierda comunista», es decir, como izquierda de una Internacional en  degeneración, ha concluido. Loo fundamental de las lecciones de la  contrarrevolución ha sido ya [acendrado](https://diccionario.marxismo.school/Acendrar) por los internacionalistas. Pero estos se limitan ya a unos pocos  grupos cuya incidencia en las luchas reales será solo puntual en las  décadas siguientes.
