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Title: Opresión
Description: Presión, fuerza o violencia ejercida para evitar la expresión política de un sujeto colectivo.
Author: Escuela de Marxismo
URL: https://diccionario.marxismo.school/Opresi%C3%B3n
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> Presión, fuerza o violencia ejercida para evitar la expresión política de un sujeto colectivo.



### Naturaleza política de la opresión

La [opresión](https://marxismo.school/cuadernos/ABC%20del%20Comunismo#mcb_toc_head25) es un hecho político. No son los individuos, sino los sujetos  colectivos los que sufren la opresión... por mucho que tal situación al  final se plasme en discriminación sobre los individuos que supuestamente los forman. Oprimir implica utilizar el poder político para impedir la  organización y afirmación de un sujeto colectivo en tanto que tal, es  decir, como sujeto político.

No puede oprimir cualquiera, de hecho solo aquellos que tienen a  disposición herramientas estatales. Los patriarcas gitanos, los curas  católicos o los líderes de un club de deportivo pueden discriminar a los jóvenes o a las mujeres en la toma de decisiones de sus organizaciones, pero no pueden crear leyes ni utilizar el aparato del estado -desde los medios a los jueces- contra ellos.

Su poder en esta sociedad es comunitario o asociativo, no político,  afecta solo a los que previamente han decidido aceptarlo, no al conjunto social. No es en sí preocupante que una religión esté en contra del  aborto o el divorcio y que expulse a sus miembros si abortan o se  divorcia. Lo que preocupa es que puedan cambiar las leyes.

Por otro lado, un individuo puede ser discriminado sin necesidad de  que el colectivo al que supuestamente pertenece, sufra opresión alguna.  Es más, puede que un colectivo gigantesco sufra una discriminación  generalizada... sin necesidad de que exista opresión.

Por ejemplo, las estadísticas de empleo y los estudios sobre  entrevistas de trabajo constatan que los valores y estéticas dominantes  se reproducen una y otra vez bajo la forma de una discriminación masiva e invisible. Morenos rizosos, gordos y feos, son sistemática y  reiteradamente marginados en cualquier proceso de selección laboral y  hasta cuando tratan de alquilar una casa. Este ejemplo, aunque banal,  debería hacer que nos preguntáramos qué condiciones ha de cumplir un  grupo social para poder ser considerado un sujeto político oprimido en  la sociedad burguesa.

### ¿Qué grupos sociales están oprimidos?

Resulta obvio que el [proletariado](https://diccionario.marxismo.school/Proletariado), como todas las clases explotadas antes que él, es una clase necesariamente oprimida: la [explotación](https://diccionario.marxismo.school/Explotaci%C3%B3n) no podría mantenerse si no. Todo en la sociedad lo niega, empezando por la esencia misma del capitalismo que [presenta  todo intercambio, incluido el de fuerza de trabajo por salario, como un  intercambio entre valores iguales, un intercambio «justo», por tanto](https://diccionario.marxismo.school/Fetichismo%20de%20la%20mercanc%C3%ADa).

Ni hablemos de la lógica democrática y los discursos sobre la  naturaleza de la sociedad y el estado: todo concurre en negar la  existencia de [explotación](https://diccionario.marxismo.school/Explotaci%C3%B3n), presentar sus mecanismos como naturales y evitar la constitución de los trabajadores en sujeto político. Su propia organización espontánea, la  que aparece en las huelgas de masas, es considerada una violación de la  convivencia y las mismas asambleas de huelga en el centro de trabajo, un atentado a la sacrosanta propiedad.

Por otro lado tenemos a la [pequeña burguesía](https://diccionario.marxismo.school/Peque%C3%B1a%20burgues%C3%ADa). No es ni socialmente revolucionaria -no puede ofrecer más que variantes del capitalismo- ni está explotada, al revés: participa de la  explotación cuando no la ejerce directamente. Pero sin duda está  oprimida: del anarco-liberalismo al stalinismo pasando por Proudhon y el nacionalismo popular, todas sus creaciones ideológicas nos dicen que,  si fuera por ella, el poder del estado se aplicaría en contrarrestar e  incluso eliminar la competencia abrumadora que para ella suponen el gran capital y sus empresas. Pero obviamente, el estado capitalista no está  para eso.

La opresión de la pequeña burguesía, a la que la burguesía a través  del estado contiene y supedita a sus propias necesidades, hace de ésta  una clase tremendamente activa e inquieta, especialmente en los periodos de crisis.

Enarbolará entonces la lucha contra las más diversas opresiones: la  de la nación, la de la mujer, la de las minorías raciales o  lingüísticas... hasta la de la Naturaleza o la de los animales como una  forma de enfrentar parcialmente su propia opresión (por eso las llaman  «luchas parciales»). Pero para justificar cada una de ellas, tiene que  construir un sujeto político al que el estado estaría impidiendo  expresarse, constituirse y autodeterminarse. Es decir, tiene que  convencernos de que «la [nación](https://diccionario.marxismo.school/Naci%C3%B3n)» o «el [pueblo](https://diccionario.marxismo.school/Pueblo)», «la mujer», o la «comunidad» de raza o lengua, forman un sujeto  político homogéneo con intereses característicos y diferentes y un  horizonte histórico propio.

En la aceptación o no de la existencia de tales sujetos políticos  colectivos reside la diferencia entre luchar contra la discriminación  lingüística y ser [nacionalista](https://diccionario.marxismo.school/Nacionalismo), entre luchar contra la discriminación de las mujeres y ser [feminista](https://diccionario.marxismo.school/Feminismo), luchar contra el racismo, etc.

### Discriminación no es opresión

Aceptar la idea de que perfiles demográficos que sufren una  discriminación más o menos sistemática forman sujetos políticos,  significa **negar que estén divididos por intereses de clase antagónicos**. Porque cuando se afirman esos antagonismos de clase, los famosos  sujetos políticos construidos afanosamente por las ideologías  pequeñoburguesas, saltan por los aires.

¿Cómo va a ser el interés de los trabajadores marchar bajo las  banderas populares para darle un estado nacional propio a una pequeña  burguesía quejosa de discriminación lingüística o cultural? ¿Tienen el  mismo interés la mujer burguesa y la trabajadora? ¿Merece la pena  dividir plataformas y revindicaciones con los compañeros de trabajo para apoyar el ansia de las mujeres de la pequeña burguesía por encontrar  hueco paritario con sus compañeros de clase en consejos de  administración, direcciones de empresas y altos cargos del estado?

Los intentos de construir sujetos políticos frankenstein a partir de  trozos de distintas clases sociales se desmontan a la primera sacudida  de los antagonismos que enfrentan a éstas entre sí.

Es más, no faltan ejemplos históricos de clases oprimidas que  construyen poder desde la generalización de la discriminación. Una  pequeña burguesía regional con aspiraciones nacionales, puede ejercer  discriminación y generalizarla si tiene el control de instituciones  culturales y religiosas... pero estará oprimida si el estado no le deja  avanzar en sus aspiraciones de estatalidad. La historia contemporánea  está llena de ejemplos.

### ¿Quiénes son las clases oprimidas?

Aunque la discriminación esté generalizada, los únicos sujetos  políticos materiales oprimidos son las distintas clases subalternas de  la sociedad capitalista. Y cada una sufre la opresión de clase de manera muy diferente. Tan diferente como contradictorios son entre sí sus  intereses.

La telefonista del call center, el jornalero migrante y el trabajador andaluz en Llobregat pueden sufrir discriminación en un caso por ser  mujer, en otro migrante y en el último por no hablar la lengua de sus  jefes y de los políticos que dicen representarle. Pero la opresión que  sufren es la del proletariado. Su interés pasa por enfrentar la  explotación, es decir, porque su clase actúe y se afirme políticamente.  Su interés político no pasa en ningún caso porque los sectores femeninos o migrantes de la pequeña burguesía se hagan con un hueco en el estado, ni porque el nacionalismo español se imponga a la pequeña burguesía  independentista.

Que la pequeña burguesía luche por afirmarse políticamente a base de  intentar convertir a sus facciones en la cabeza de sujetos políticos  interclasistas, no convierte a estos en ninguna salida ni oportunidad  para los trabajadores. Al contrario, el éxito de estos depende en primer lugar de la capacidad de su relato y de su práctica para dividir a los  trabajadores en tantas otras masas inertes dispuestas a ir a la zaga de  cada una de las facciones pequeñoburguesas que representan. Es decir,  cada avance de los movimientos parciales de la pequeña burguesía es un  retroceso para el movimiento necesariamente unitario de nuestra clase.