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Title: Soviet
Description: Comités, comisiones, consejos obreros o «soviets» son cuerpos de electos directamente por las asambleas de trabajadores, responsables exclusivamente ante ellas y revocables en todo momento. Nacen de la extensión de la huelga de masas y, en el desarrollo de las luchas tienden a convertirse en la forma de organización del conjunto de la clase como «partido» de la sociedad burguesa, es decir, afirman un «doble poder» que les prepara para convertirse en el órgano a través del cual la clase ejercerá su «dictadura». Se convierten entonces en verdadero «estado de transición» que, al globalizarse la revolución, podrá emprender la desmercantilización de la sociedad.
Author: Escuela de Marxismo
URL: https://diccionario.marxismo.school/Soviet
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> Comités, comisiones, consejos obreros o «soviets» son cuerpos de electos directamente por las asambleas de trabajadores, responsables  exclusivamente ante ellas y revocables en todo momento. Nacen de la  extensión de la huelga de masas y, en el desarrollo de las luchas  tienden a convertirse en la forma de organización del conjunto de la  clase como «partido» de la sociedad burguesa, es decir, afirman un  «doble poder» que les prepara para convertirse en el órgano a través del cual la clase ejercerá su «dictadura». Se convierten entonces en  verdadero «estado de transición» que, al globalizarse la revolución,  podrá emprender la desmercantilización de la sociedad.



### Origen

Con el desarrollo del [imperialismo](https://diccionario.marxismo.school/Imperialismo), en la última década del [capitalismo ascendente](https://diccionario.marxismo.school/Capitalismo%20ascendente), la lucha de clases se recrudece y empieza a mostrar nuevas formas en todo el mundo. La principal de ellas, la [huelga de masas](https://diccionario.marxismo.school/Huelga%20de%20masas), está muy lejos de la fantasía sindicalista de la «huelga general  revolucionaria». La huelga de masas «inesperada» y no planificada, se  confunde con la revolución. No hay una macro-organización convocante, no hay una estructura de liberados ni una gigantesca caja de resistencia.

> Por lo tanto, si algo nos enseña  la Revolución Rusa, es, sobre todo, que la huelga de masas no se  «fabrica» artificialmente, que no se «decide» al azar, que no se  «propaga»; es un fenómeno histórico que, en un momento dado, surge de  las condiciones sociales como una inevitable necesidad histórica.
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> Por lo tanto, no se puede entender ni discutir el problema basándose en  especulaciones abstractas sobre la posibilidad o la imposibilidad, sobre lo útil o lo perjudicial de la huelga de masas. Hay que examinar los  factores y condiciones sociales que originan la huelga de masas en la  etapa actual de la lucha de clases. En otras palabras, no se trata de la crítica subjetiva de la huelga de masas desde la perspectiva de lo que  sería deseable, sino de la investigación objetiva de las causas de la  huelga de masas desde la perspectiva de lo históricamente inevitable.
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> Rosa Luxemburgo. [Huelga de masas partido y sindicatos](https://www.marxists.org/espanol/luxem/06Huelgademasaspartidoysindicatos_0.pdf), 1906

Pero si la huelga de masas es la forma primaria que toma la  constitución en clase en la era imperialista, la constitución de la  clase como [partido](https://diccionario.marxismo.school/Partido) de la sociedad, vendrá de la extensión y fusión de las asambleas de  trabajadores en el curso de esas luchas. Asambleas que eligen comités  que responden ante ellas y que son revocables en cualquier momento.  Estos comités, evolución de los comités de huelga, se convierten en  consejos (en ruso «soviets») de delegados que se expandirán para  convertirse en estructuras de organización de clase territoriales

> El soviet organizaba a las masas  obreras, dirigía huelgas y manifestaciones, armaba a los obreros y  protegía a la población contra los pogromos. Sin embargo, hubo otras  organizaciones revolucionarias que hicieron lo mismo antes, al mismo  tiempo y después de él, y nunca tuvieron la misma importancia. El  secreto de esta importancia radica en que esta asamblea surgió  orgánicamente del proletariado durante una lucha directa, determinada en cierto modo por los acontecimientos, que libró al mundo obrero «por la  conquista del poder».
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> Si los proletarios, por su parte, y la  prensa reaccionaria por la suya dieron al soviet el título de «gobierno  proletario» fue porque, de hecho, esta organización no era otra cosa que el embrión de un gobierno revolucionario. El soviet detentaba el poder  en la medida en que la potencia revolucionaria de los barrios obreros se lo garantizaba; luchaba directamente por la conquista del poder, en la  medida en que éste permanecía aún en manos de una monarquía militar y  policíaca.
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> Antes de la aparición del soviet encontramos entre los  obreros de la industria numerosas organizaciones revolucionarias,  dirigidas sobre todo por la socialdemocracia. Pero eran formaciones  «dentro del proletariado», y su fin inmediato era luchar «por adquirir  influencia sobre las masas». El soviet, por el contrario, se transformó  inmediatamente en «la organización misma del proletariado»; su fin era  luchar por «la conquista del poder revolucionario».
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> Al ser el  punto de concentración de todas las fuerzas revolucionarias del país, el soviet no se disolvía en la democracia revolucionaria; era y continuaba siendo la expresión organizada de la voluntad de clase del  proletariado. En su lucha por el poder, aplicaba métodos que procedían,  naturalmente, del carácter del proletariado considerado como clase:  estos métodos se refieren al papel del proletariado en la producción, a  la importancia de sus efectivos y a su homogeneidad social.
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> Más  aún, al combatir por el poder, a la cabeza de todas las fuerzas  revolucionarias, el soviet no dejaba ni un instante de guiar la acción  espontánea de la clase obrera; no solamente contribuía a la organización de los sindicatos sino que intervenía incluso en los conflictos  particulares entre obreros y patronos. Y, precisamente porque el soviet, en tanto que representación democrática del proletariado en la época  revolucionaria, se mantenía en la encrucijada de todos sus intereses de  clase, sufrió desde el principio la influencia todopoderosa de la  socialdemocracia.
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> Este partido tuvo entonces la posibilidad de  utilizar las inmensas ventajas que le daba su iniciación al marxismo;  este partido, por ser capaz de orientar pensamiento político en el  «caos» existente, no tuvo que esforzarse en absoluto para transformar al soviet, que no pertenecía formalmente a ningún partido, en aparato  organizador de su influencia.
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> León Trotski, [Conclusiones de 1905](https://www.marxists.org/espanol/trotsky/ryp/00.htm), 1909

### Comités y sindicatos en la gran oleada revolucionaria 1917-37 y después

Estos comités y consejos obreros o «soviets» serán también los  protagonistas de la oleada revolucionaria abierta con la primera gran  guerra imperialista mundial enfrentándose y superando a los [sindicatos](https://diccionario.marxismo.school/Sindicato) que en ese momento defienden ya abiertamente al estado en el que se están integrando. En el marco de la [huelga de masas](https://diccionario.marxismo.school/Huelga%20de%20masas) evolucionan de comités de huelga a «soviets», de sistema de  organización de masas a órgano de poder de clase en el curso mismo de la revolución.

> Las revoluciones rusas de 1905 y  1917 hicieron surgir un nuevo organismo de combate que parte de la  realidad social misma: el comité o consejo de fábrica, democráticamente  elegido en los lugares de trabajo cuyos componentes son revocables en  todo momento. Se les vio aparecer en San Petersburgo y en Moscú, al  final de la revolución de 1905, de la cual señalan el punto culminante.  Sin embargo, demasiado débiles e inexpertos aún, se mostraron incapaces  de cumplir el cometido que se hablan asignado, el derrocamiento del  zarismo.
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> Se les ve reaparecer desde el principio de la revolución  de 1917, entonces más seguros de sí mismos, y pronto se extenderían por  todo el país. Impulsados por Lenin y Trotzky realizan la revolución de  Octubre. Mientras tanto, los sindicatos van a rastras suyas, frenan el  movimiento con todas sus fuerzas. No se les debe ninguna iniciativa  revolucionaria, al contrario. John Reed, en sus «Diez días que  estremecieron al mundo», pone en evidencia su hostilidad a los soviets  en diversas ocasiones, hasta el punto que los ferroviarios tuvieron que  violar la disciplina sindical para transportar de Petrogrado a Moscú los refuerzos necesarios para reducir en esta segunda ciudad la  contrarrevolución de los junkers.
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> Los obreros, soldados y marinos  alemanes sublevados en 1918 no piensan un sólo instante en dirigirse a  los sindicatos para conducir su lucha contra el régimen imperial; crean  en medio del combate sus comités de lucha, que se apoderan de las  fábricas y de los navíos y expulsan a las autoridades capitalistas. Los  sindicatos no intervienen sino más tarde, para frenar la lucha, contener la revolución en limites burgueses, es decir, para traicionarla. Ese  espectáculo esclarece deﬁnitivamente el pensar de los revolucionarios  alemanes e indica a Hermann Gorter y a la izquierda germano-holandesa el camino a seguir, haciendo en aquella epoca de él uno de los primeros  teóricos del comunismo de izquierda y de una verdadera táctica de clase  contra clase.
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> En la revolución española de 1936, desde los  primeros días de la insurrección surgen por todas partes comités, como  hongos tras la tormenta. Pero al revés que en Rusia, donde los soviets  relegaron los sindicatos a segundo plano, éstos últimos ahogan a los  comités (juntas). Resultado, el stalinismo triunfa sin que los  sindicatos se opongan verdaderamente. Incluso se unen para colaborar a  su triunfo, mediante un comité de enlace C.N.T.-U.G.T. y la revolución  es traicionada por el stalinismo que abre la puerta a Franco.
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> G.Munis,[ «Los comités de fábrica, motor de la revolución social» en «Los sindicatos contra la revolución»](https://marxismo.school/archivo/1960%20Los%20sindicatos%20contra%20la%20Revolucion#mcb_toc_head8), 1960

Cuando la huelga de mineros en Asturias en 1962 da la primera señal  de una nueva agudización de la lucha de clases tras la reconstrucción  que sigue a la segunda guerra imperialista mundial, el fenómeno se  reafirma. Los comités de huelga de los pozos pasan a organizarse  espontáneamente en «comisiones obreras» al convertirse las huelgas  puntuales en huelga de masas. La represión franquista dará la  oportunidad al PCE stalinista de capturarlas y «sindicalizarlas». Una  estrategia de «doble cuchilla» que veremos una y otra vez a partir de  las huelgas de masas de 1968-69 y que en Polonia tendrán con la  entronización de «Solidarsnoc» su momento álgido.